lunes, 18 de mayo de 2015

Interrogatorio - Guillermo Vidal


A la pregunta de la policía sobre los motivos que lo habían llevado a robar la cafetería de la estación espacial respondió que tenía muchas bocas que alimentar. En otro sujeto hubiera parecido una burla pero el alien, en efecto, poseía al menos doce bocas dispersas por el cuerpo voluminoso, todas reclamando ser alimentadas. Las tres de la cabeza lanzaban tarascones al aire, mientras que las dos de cuello se gruñían entre sí y un par más en las palmas de las manos parecían aceptar la falta de comida lanzado suspiros resignados. Las bocas restantes se hallaban fuera de la vista y los policías prefirieron mantenerlas así. Por fortuna era una sola la que hablaba y les rogó si no podían darle algo de comer.




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