jueves, 17 de mayo de 2012

Los Zeromen cap III - Guillermo Vidal

—¿Sabes algo de los Xmen?
—Mutantes, la mayoría degeneró gravemente por la inyección masiva de la alianza alien en forma de virus.
—Ha vuelto a ser humanos estándar.
—No diría eso, ya no tiene poderes y en más de un sentido menos capacidades. Están hacinados en su antigua escuela. No pueden ni hacer sus necesidades solos.
—Es cruel.
—Y efectivo. La alianza no quiere correr riesgos.
—¿Quién murió?
—No decía en el mensaje. La buena noticia es una ceremonia privada y podemos usar nuestros trajes.
—Mi uniforme de hombre araña no creo que me entre, con esta panza.
—¿No se estira? ¿No vas a preocuparte por el aspecto? No sabes cómo está la viuda negra y batman parece del doble de la edad.
—Vos porque te mantenes flaco y el traje de linterna verde te queda bien.
—Sí, pero no sirve de mucho, pura nostalgia.
—¿Sera Superman o Batman el muerto?
—No creo, nos hubieran avisado.
—No sé ni para que voy.
—¿Qué otra cosa tenemos para hacer, salvar el mundo?
—Ok, vamos antes de deprimirnos.
La pequeña sala estaba atestada de ex superhéroes, en el medio una luz mortecina iluminaba un tanque con agua conteniendo el cuerpo sin vida de Aguaman.
—¿Para que el agua si esta muerto? —preguntó superman pero nadie le respondió.
—Al parecer no le cambiaban el agua seguido —dijo Batman sin que nadie preguntara.
Entraron en ese momento Thor y la mujer Maravilla, saludando a cada uno de los presentes, incluso a Flash a pesar de ser un soplón. El verse las caras después de tanto tiempo podía más que los rencores.
—Recemos una oración —dijo Linterna Verde.
—¿A quién le rezamos, a Neptuno? —preguntó el Capitán América.
—Estás más estúpido que de costumbre —dijo irritado el hombre araña.
—No discutamos, simplemente hagamos un momento de silencio —pidió Linterna Verde.
—Lejos de la tierra, abandonados por nuestros amigos, vencidos y exiliados pero aquí estamos, la liga de la justicia de nuevo reunida —dijo Superman y todos los rostros parecieron hundirse en la oscuridad para ocultar las lagrimas, hasta que Batman largo un llanto agudo y cayó de rodillas. De a uno todos los presentes se fueron uniendo al coro de lamentos y quedaron abrazados en una parva  de brazos y piernas indistinguibles hasta que se les acabaron las lágrimas.

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